En las últimas dos décadas los oftalmólogos han observado un número creciente de pacientes menores de 45 años que desarrollan cataratas—una afección históricamente asociada al envejecimiento.
La visión es uno de nuestros sentidos más importantes, y en una sociedad construida en lo visual, esta capacidad tiene un papel esencial en todos los aspectos y etapas de la vida.